LA OZONIOTERAPIA COMO TERAPIA COMPLEMENTARIA EN EL TRATAMIENTO DEL AUTISMO

Trastorno del espectro autismo (TEA) es un trastorno infantil que compromete todo el desarrollo neurológico que termina interfiriendo directamente en la interacción social, la comunicación, el aprendizaje y, en algunos casos más graves, en la conducta y actividades de los niños.

El autismo se define como una discapacidad del desarrollo. Los signos generalmente se observan en los primeros años de la infancia. Los expertos definen el autismo como un conjunto de comportamientos que afectan la capacidad de una persona para interactuar y comunicarse con los demás.

Existen diferentes grados de autismo, pero algunos comportamientos comunes asociados con esta discapacidad incluyen habilidades motoras deficientes, retraso en el habla, dificultades con habilidades como el razonamiento e intereses muy limitados.

En los últimos años han aumentado los casos de autismo. No se ha identificado una causa única, pero el diagnóstico temprano es la clave para obtener mejores resultados, aunque no existe cura y los niños no crecen con esta deficiencia.

El seguimiento de las tasas de autismo en todo el mundo es un desafío. Esto se debe a que muchas naciones no registran ni informan sus tasas de autismo. Tampoco existen criterios específicos y uniformes para evaluar el autismo. Incluso si los hubiera, hay muchas naciones que no cuentan con los recursos para realizar evaluaciones.

La Organización Mundial de la Salud analizó varios países desarrollados para determinar las tasas actuales de autismo. En la parte superior de la lista está Hong Kong, donde 372 niños de cada 10,000 han sido diagnosticados con autismo. En otras palabras, a 1 de cada 27 niños de Hong Kong se le ha diagnosticado esta discapacidad del desarrollo.

Corea del Sur tiene las segundas tasas más altas de autismo. En este país, 263 de cada 10,000, o 1 de cada 38, niños han sido diagnosticados con autismo.

Estados Unidos ocupa el tercer lugar. Aproximadamente 263 niños de cada 10,000 recibieron este diagnóstico. Esto se traduce en aproximadamente 1 de cada 45 niños.

La ozonoterapia como terapia complementaria para el autismo

El ozono es un gas mucho más beneficioso de lo que podría pensar al principio, porque se ha utilizado durante muchos años como parte de un tratamiento médico.

El ozono es capaz de atacar y eliminar una gran cantidad de virus, bacterias y hongos, ya sea a nivel superficial de la piel o incluso en estructuras internas.

El ozono también es beneficioso para el sistema circulatorio, ya que ayuda a los glóbulos rojos a aumentar la liberación de oxígeno. Gracias a sus cualidades antiinflamatorias, aumenta la circulación sanguínea en los tejidos dañados y, así, ayuda a su recuperación.

Es este carácter regenerativo el que hace que el ozono se utilice con frecuencia en terapias para la recuperación de patologías neurológicas y para la curación de lesiones.

El ozono también estimula los glóbulos blancos, aumentando las defensas del organismo frente a las agresiones externas e internas.

Algunas investigaciones científicas también han demostrado la eficacia de la ozonoterapia a presiones más bajas en el tratamiento de afecciones neurológicas crónicas o agudas, como el autismo, la parálisis cerebral y los traumatismos craneoencefálicos, la revascularización celular, así como la revitalización y curación de tejidos, injertos y órganos. «, informa el fisiatra Dr. Pierre Marois, de la Universidad de Montreal en Canadá, quien participó en cuatro estudios históricos sobre el tema.

En 2014, el Dr. Marois fue coautor de un estudio histórico en el que participaron 150 niños indios que padecían parálisis cerebral. Este estudio confirmó lo que observó en sus pacientes durante 20 años.

Después de 40 sesiones de ozonoterapia que duraron 60 minutos, 120 niños progresaron tres veces más en sus funciones motoras y cerebrales que los del grupo de control que recibieron otros tratamientos físicos.

Conclusión

En varios países, incluido Brasil, el uso de la ozonoterapia como terapia complementaria en el tratamiento del autismo está cada vez más extendido entre los profesionales de la salud, precisamente por sus buenos resultados.

Las dosis de ozono se calculan en función de la edad y el peso del niño, lo que potencia los resultados. En Brasil, ya hay informes muy prometedores de niños que, después de solo cinco meses de terapia, lograron recuperar sus niveles de salud y conducir a una situación prácticamente normal. uno.

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