Análisis de la efectividad de Oxy Air para el coronavirus – Informe Unicamp

Lamentablemente, el mundo vive desde hace algunos meses un problema grave: una pandemia provocada por un virus. El 30 de enero de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró que el brote de COVID-19, una enfermedad provocada por el coronavirus, constituye una Emergencia Pública de Importancia Internacional, que es el nivel de alerta más alto de la Organización. Desafortunadamente, al 3 de junio de 2020, se confirmaron 6.287.771 casos de personas infectadas y 379.941 muertes en todo el mundo. Según datos de la OMS, solo en Brasil se detectaron 33.038 muertes causadas por el coronavirus.

Es muy importante resaltar que las principales formas de evitar contagiarte con este virus tan temido son: lavarse las manos con agua y jabón, usar alcohol al 70% con frecuencia y evitar el contacto directo con otras personas, ya que una persona infectada abandona el virus en las superficies, los lleva en la ropa y los zapatos y puede transmitirlos a otras personas.

Actualmente, uno de los mayores retos para los profesionales de la salud es la reducción de la contaminación y es precisamente en este contexto, además de otros aspectos, que el ozono puede ayudar.

Los coronavirus se identificaron por primera vez alrededor de 1960 y hay un total de seis tipos. Es una familia de virus que causan enfermedades respiratorias y el último genera la enfermedad llamada Covid-19. Este virus está compuesto por una sola hebra de ARN de sentido positivo, lo que facilita la generación de nuevos virus dentro de las células infectadas. Tienen una estructura relativamente simple, midiendo aproximadamente cien nanómetros, estando rodeados de una estructura de proteínas y grasas y en su estructura se evidencia una proteína específica. Esta proteína, llamada proteína S o Skype, es un pico de glicoproteína que tiene la capacidad de unirse a una enzima celular humana, lo que facilita la infección. Es precisamente esta proteína S la que caracteriza el nombre del virus, ya que su conformación hace que parezca una corona (en latín: corona).

Como se indicó en el párrafo anterior, el ozono es un gas que puede ayudar en gran medida a reducir la transmisión del coronavirus y esto se debe a que este gas es altamente oxidante. La molécula de ozono, formada por tres átomos de oxígeno, tiene una geometría triangular. Debido a la disposición específica de la molécula, el ozono es dipolar y tiene la capacidad de reaccionar con un agente electrófilo y nucleófilo. El ozono es el principal reactivo para romper los dobles enlaces del carbono mediante un mecanismo llamado Criegee (u ozonólisis). Al observar la estructura del coronavirus, está completamente compuesto por dobles enlaces de carbono en su estructura. Las proteínas y las grasas tienen una gran cantidad de estos enlaces, lo que hace que este virus sea sensible al gas ozono, como cualquier otro microorganismo.

En un intento por ayudar a la comunidad a reducir la contaminación por el coronavirus, la empresa O3 Line, junto con Unicamp, llevaron a cabo un estudio de saneamiento del medio ambiente con un dispositivo de la empresa, llamado Oxy Air, para probar la eficacia del ozono en destruyendo el microorganismo y su no toxicidad en células humanas, destacando que ya se habían realizado con éxito estudios con otros patógenos.

Las pruebas se realizaron en el laboratorio NB-2 (Bioseguridad Nivel 2) siguiendo las Recomendaciones de ANVISA Art. 1 y Art. 3 de IN 04/13 y IN 12/16 (observando las Buenas Prácticas de Laboratorio-GLP), metodologías descritas en las normas (EN14476: 2015, ASTM E1053 – 11 y el Instituto Robert Koch – RKI). Las pruebas se realizaron por cuadruplicado (cuatro réplicas biológicas), donde el primer paso de las pruebas fue realizar la «Determinación de la Concentración Máxima No Tóxica (CMNT)» en las diferentes células ensayadas, para determinar la concentración que no causar toxicidad a las células, ya que la sustancia de ensayo (gas ozono) solo debe ser activa contra el virus y no contra las células. Luego se realizó la prueba positiva, con presencia de virus, gas ozono y sistema celular, y luego la prueba negativa, siendo un control celular (solo sistema celular, sin presencia de virus y sin presencia de gas ozono). Finalmente, se realizó una prueba de control de dilución / titulación del virus y cultivo celular.

La producción de gas ozono se realizó mediante el equipo Oxy Air, la prueba se aplicó dentro de un ambiente cerrado, en el cual se distribuyeron placas de Petri estériles con el virus y se sometieron a diferentes tiempos. El equipo Oxy Air se encendió durante 5 minutos y luego se apagó durante 15 minutos. Transcurrido el tiempo, se recogieron las placas expuestas al gas ozono, se inocularon con las células y se incubaron a 37 grados C en un horno con CO2 al 5% durante 48 horas durante 05 días. El título del virus se expresó como log10TCID50 / ml a partir del método Reed-Muench (1938).

La conclusión de la prueba reportada por el laboratorio de la Unicamp fue que: considerando que hubo 99.99% de inhibición de contaminación / infección, se puede concluir que la producción de gas ozono fue efectiva para la inactivación / destrucción de partículas virales de Coronavirus-cepa MHV -3 y el virus de la influenza / H1N1. También se concluye que la infección / contaminación por los dos virus (Coronavirus-cepa MHV-3 e Influenza Virus / H1N1) fue inhibida con gas ozono cuando se aplicó durante 5 minutos con el dispositivo encendido y 15 minutos con el dispositivo apagado. Por lo tanto, Unicamp recomienda el uso de gas ozono producido por el equipo OXY AIR en interiores como un potencial agente virucida.

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